Las primeras rebanadas de pan integral sueco se elaboraron hace unos 500 años, las cuales eran una provisión de reserva; se les hacía un agujero en el centro y se dejaban secar metidas en una vara y colgadas de las vigas de la casa.
Antiguamente el pan integral sueco, Knäcka , que en sueco significa cascar, solo se elaboraba con centeno pero actualmente se mezcla con harina de trigo.
Un pan crujiente con sabor a anís muy suave y que es ideal como acompañamiento de salsas o simplemente solo,cuya larga conservación reduce considerablemente el agua a 1/4 de su peso inicial.
Ingredientes:
250 g de leche tibia
25 g de levadura fresca
1 cucharadita de semillas de anís o hinojo trituradas
1 cucharadita de sal
250 g de harina de trigo
250 g de harina de centeno integral
menos 5 cucharadas para estirar la masa
Preparación:
Diluir la levadura en la leche. Añadir el anís, la sal y las harinas. Amasar hasta formar una bola.
Formar dos rollos y dividirlos en 8 partes cada uno. Dejarlos reposar 1 hora en un lugar tibio donde no hayan corrientes de aire.
Precalentar el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo. Enharinar el banco de trabajo con la harina de centeno.
Estirar cada bola de masa con el rodillo muy finita. Cortar con algún molde de forma redondeada (yo lo hice con un bol pequeño) para que se queden todos los panes iguales.
Con un corta-galletas pequeño hacer un agujero en el centro. Con el sobrante de masa de cada bola se puede volver a estirar y formar nuevos panes.
Colocar en la placa de horno y pincharlos repetidas veces con un tenedor.
Hornear 10-15 minutos hasta que se vean dorados.